Aumentar tus ventas en cualquier negocio en general no es cuestión de suerte, sino que se basa ante todo en determinadas competencias, conocimientos y destrezas que ha de poseer el profesional en el desempeño de su actividad cotidiana. Aunque algunas cosas dependen de factores externos, otras sí que dependen del profesional. Ninguno de los tips propuestos es la receta mágica para aumentar la productividad sin esfuerzo, pero sí que funcionan a largo plazo.

Usar el equipo adecuado

El profesional ha de contar con el mejor equipo que pueda tener, tanto humano como en medios materiales. Dentro de esto cabe destacar el software turístico, una de las piezas centrales de su material de trabajo en la actualidad:

1.- Hay que conocer y hacer uso de las herramientas de software adecuadas para gestionar adecuadamente las ventas, los viajes y en general todo lo referente al negocio. No hay que duplicar esfuerzos innecesariamente, ya que ello en realidad es una pérdida tanto de tiempo como de esfuerzo, por lo que en último término se termina ofreciendo un peor servicio al cliente. Por contra, con un software adecuado y actualizado es posible ofrecer soluciones turísticas al cliente fácilmente.

Tener una actitud orientada al servicio hacia los clientes

Para fidelizar la clientela es preciso ofrecerle un excelente servicio en las mejores condiciones. En último término, los clientes saben quién es el auténtico profesional:

2.- Trato personalizado y actitud de escucha hacia el cliente. Un error común en muchos negocios es pensar que el cliente es simplemente un receptor pasivo de los productos que se le ofrecen y que en esencia todos los clientes buscan lo mismo. Sin embargo, la realidad es completamente distinta. En ocasiones los clientes han de ser aconsejados, pero en otras estos saben exactamente qué quieren y cómo lo quieren. Igualmente, como el objetivo ultimo de todo negocio es satisfacer las demandas del cliente, hay que escuchar siempre con mucha atencion todo lo que este diga, tanto las sugerencias como las quejas. Gracias a los comentarios de los clientes es posible ofrecerles lo que realmente quieren y mejorar continuamente el servicio.

3.- Proporcionar siempre los mejores servicios. Dar un buen servicio no solamente es proporcionar los mejores viajes al precio más ajustado posible con los servicios más completos, sino que significa dar el mejor servicio posible al cliente antes, durante y después de la adquisición del paquete turístico:

-“Antes” significa dar el mejor asesoramiento posible al cliente sobre el lugar al que desea viajar u orientarle si no sabe bien dónde viajar, ofrecerle toda la información que pida y la que, sin pedir específicamente, requiera para su decisión.

-“Durante” significa ofrecer el mejor producto al precio más competitivo de la forma más personalizada, proporcionando el mejor servicio al cliente.

-“Después” se refiere a los servicios post-venta. La diligencia en la resolución de gestiones y problemas, la facilidad que se dé al cliente para contactar con la agencia y resolver todo tipo de dudas o cuestiones, son puntos a favor de la agencia que hacen que su servicio sea mejor, cosa que los clientes saben apreciar.

Mantenerse activo profesionalmente en todo momento

Ser un buen profesional no solo significa dar un espléndido servicio al cliente, sino también esforzarse en aquello que el cliente no percibe directamente. Un error común es asentarse en una posición de comodidad y no ser consciente de que, en el mundo de los negocios, las cosas están en continuo movimiento. Frente a esto, un buen agente de viajes procurará mantener una situación estratégica dentro del mercado, adaptándose a él.

4.- Estar permanentemente actualizándose. Igual que en todo tipo de negocio, todo cambia rápidamente: Los destinos turísticos, las preferencias de los clientes, la tecnología de la que se dispone. Un buen profesional ha de estar informado de todo esto y por tanto actualizado en consecuencia, pues solo así podrá ofrecer en condiciones competitivas lo que se le demanda en cada ocasión. Esta actualización se dará en todos los campos del negocio: desde la aparición de nuevas tecnologías, como por ejemplo actualizaciones de software, hasta la constante información sobre nuevos destinos turísticos, nuevas tendencias preferidas por los clientes a las que hay que anticiparse, así como en general una continua puesta a punto.

5.- Mantener una situación estratégica. Según el tamaño de la agencia, es posible adoptar varias estrategias para ofrecer un producto óptimo. Una agencia grande puede ofrecer una gran variedad de servicios, destinos y precios. Una agencia pequeña, por contra, no puede abarcar todo, y ha de especializarse en un nicho específico. Dado que la mayor parte de las agencias son pequeñas o medianas, su estrategia óptima será centrarse en un tipo de producto destinado a un público concreto o especializarse en un destino.